viernes, 6 de junio de 2014

MENCIÓN ESPECIAL POESÍA: Laura Barco Muñoz

Me levanto con el pie izquierdo.
Izquierdo, como la sangre que bombea mi corazón,
corazón inquieto; con ganas de salirse de mi pecho.

Desayuno y en mi camisa nueva se derrama mi café.
Café, negro como la tinta de este boli,
o tan negro; como mirar a un túnel sin salida.

Salgo de casa y se me olvidan las llaves,
sólo será un mal día, ya lo solucionaré a mi regreso, esta tarde.

En la calle está lloviendo.
Lloviendo, como si se tratase del diluvio universal,
tan universal; como el amor.

La parada de mi autobús está desierta.
Desierta, como el bolsillo de un pobre,
tan desierta; como el corazón del avaricioso.

Mi ticket mensual de transportes ha caducado,
pero tan solo será un mal día, ya lo solucionaré mañana.

Al llegar a clase todos mis libros están mojados.
Mojados, como los labios de los que aman,
mojados, como el fondo de los océanos.

Mi solicitud de ayuda económica ha resultado inútil.
Tan inútil, como los ojos del que no sabe apreciar,
tan inútil; como los oídos del que no sabe escuchar.


No he superado mi examen de química,
pero no importa; pues ya lo recuperaré la semana que viene.

Vuelvo a casa e intento solucionar mis problemas,
problemas; que apenas tienen importancia, pues sólo ha sido un mal día,
y mañana, será otro día.

Otro bonito día.

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